Cuenta un "juego" con mi actual pareja, Andrea, que seguro que le gustará. Evidentemente, habréis llegado a la conclusión que soy bisexual y Andrea (esto ya os lo digo yo) también lo es.
Bueno, Andrea y yo llevamos juntas, ya casi 4 meses y es una relación genial ya que ambas disfrutamos mucho. Andrea tiene 28 años, rubia, no muy alta y delgadita. Es preciosa (qué voy a decir yo).
Una de las cosas que nos encanta es practicar juegos, y en especial lo que se llama role play, es decir, que cada una interprete un papel en una determinada situación. El día que os relato, le tocaba elegir a Andrea.
Andrea acabada de llegar de su clase de aeróbic, envuelta en el plumífero largo hasta los tobillos, y cerrado hasta arriba, hacia bastante frío. "Eloisa, vengo bastante caliente,,, ¿te apetece que juguemos un rato?" "Claro amor, sabes que siempre estoy dispuesta para ti" Y nos dimos un profundo beso en los labios. Así, que Andrea se metió en el dormitorio y tras unos minutos salió y me dijo que me pusiera la ropa que había dejado encima de la cama... un body negro sin demasiado encaje, muy escotado y de mangas largas, unas medias negras brillantes preciosas, un cinturón blanco estrechito de charol, y unos zapatos negros cerrados con bastante tacón.. "Hoy serás la asistenta...".
Me quité toda la ropa que llevaba y me puse únicamente lo que Andrea había escogido para mí... Os puedo asegurar que estaba súper sexy... y el detalle del cinturón era delicioso... Al salir del dormitorio y volver al salón, Andrea se había quitado el plumas y se había sentado en el sofá, con los pies encima de la mesa... No se había cambiado y llevaba la ropa de aeróbic,,, un mallot blanco de mangas largas, con escote de pico, unas medias rosas claritas muy finas, unos calentadores blancos y las deportivas rositas... estaba preciosa,,, además se notaba que no se había duchado aún,,, ella sabe que eso me excita muchísimo y lo hacía por mi.
-Hola Eloisa, estoy bastante agotada de la clase de hoy; me ha dicho mamá que quites bien el polvo del mueble del salón.
-Muy bien, señorita Andrea.
Me subí a una escalerita de 4 peldaños y comencé a pasar la gamuza por las estanterías del mueble, que estaba justo delante de ella, por lo que Andrea no me quitaba la vista de encima, y yo exageraba un poquito más las posturas... De reojo pude ver como estaba acariciándose la entrepierna pasando la yema de dos dedos por encima del elástico mallot.
-El uniforme que ha elegido papá este año para ti es precioso, ¿verdad? -Sí, es... muy práctico, dije entre sonrisas.
-Seguro que a papá le gusta pasarse las horas muertas mirando como trabajas -Sí señorita, a su papá y a su mamá también -Vaya, vaya - al girarme seguía acariciándose --- y repentinamente la retiró como si la hubiera pillado in fraganti.
-Lo que seguro que no les gusta a ninguno, ni a su padre ni a su madre, es que esté la señorita con las zapatillas encima de la mesa... - le dije mientras me iba bajando de la escalera -Ya, pero estoy tan cansada... - Eloisa, podrías ser buena conmigo y darme un pequeño masaje.
Yo me acerqué hasta el sillón y me senté al lado de Andrea, despacio fui desatando los cordones de las dos deportivas, se las quité... no pude resistir llevarme una de ellas a la nariz y aspirar profundamente para deleitarme con su aroma... Es delicioso, el olor propio del pie, mezclado con el sudor y el olor del calzado...
-Si quieres me lavo los pies antes - dijo Andrea con una sonrisa burlona en la cara -No se preocupe la señorita... estoy acostumbrada.
Levanté los pies de Andrea de la mesa y los recosté sobre mis muslos, era una vista preciosa. Esas piernas delgadas con las medias rositas estilizándolas aún más... los calentadores que le daban un aspecto aún más juvenil... y los pies… aún un poco calientes... los deditos se veían preciosos bajo la tela rosita, con las uñas pintadas de blanco... mis manos los fueron acariciando, notando el nylon bajo ellas... Andrea cerraba los ojos como si dormitara... y yo cada vez me excitaba más...
Cogí su pie derecho y lo levanté agarrándolo por el tobillo... pasé mi nariz por toda la planta, y noté como me humedecía al percibir el aroma aún más claro y profundo...
-Tiene la señorita unos pies preciosos, si me permite que se lo diga... Los ha sacado a su madre.
-Gracias ¿a ella también le das masajes? -Sí, ya sabes que a veces viene muy cansada de la oficina -¿Y no te molesta el olor? -¿Molestar? - Y sacando la lengua la pasé por toda la planta del pie derecho de Andrea, desde el talón hasta la punta de los dedos, notando el nylon y la piel de Andrea a la vez, saboreándola - Me encanta, señorita, el olor y el sabor.
-Pues sigue, Eloisa, porque a mi me está viniendo muy bien este masaje
Cogí el otro pie y lo subí también hasta mi cara, las dos plantas de Andrea en mi nariz, restregué la nariz por ambas plantas, metiéndola entre los dedos (lo que me permitía la tela de la media)... Entonces empecé a besar los dedos del pie izquierdo para luego meterme el dedito gordo en la boca, chupándolo como si fuera una pequeña polla,,, humedeciendo cada vez mas el nylon y saboreando todos los aromas que me daba... Andrea estaba muy excitada y la visión era genial, al tener así los pies, tenía las piernas rectas, y se veía su entrepierna deliciosa cubierta por la blanca tela del mallot y sus dedos repasándola... se notaba bajo la prenda perfectamente los labios vaginales, y comprendí que no se había puesto braguitas
Yo estaba ya muy húmeda, casi tanto como el nylon en los pies de Andrea... Bajé el pie izquierdo de Andrea y lo metí entre mis muslos... mientras seguía masajeando, saboreando y oliendo el otro, ella empezó a mover el pie entre mis muslos... buscando con la punta de los dedos mi entrepierna... con rapidez me desabroché los corchetes que el body tenía en la entrepierna y al fin noté los dedos del pie de Andrea llegar a mi coñito, cubierto por las medias ... Andrea friccionaba y rozaba el pie en mis muslos y lo pasaba una y otra vez por toda mi vagina...
Mientras ella me daba ese tremendo placer,,, yo le quité el calentador de la otra pierna y mis manos fueron recorriendo la pantorrilla, la rodilla, los preciosos muslos... hasta su entrepierna... pasé la yema del dedo índice por toda la tela blanca del mallot... notando bajo ella perfectamente cada uno de los pliegues vaginales de Andrea.. Ella suspiraba y separaba un poquito más los muslos… sin parar de mover su pie en mi entrepierna... Paré un instante para, con un fuerte tirón, romper la puntera de las medias de su pie izquierdo, así como de mi entrepierna y con ansia, volví a colocarlo para notar, ahora perfectamente, sus dedos en mi rajita... Andrea movía el pie y los dedos buscando la abertura hasta conseguir que la punta de dos de sus dedos penetrara en mi coñito... " Qué húmeda estás Eloisa!" "Sí, señorita"
Volvía a pasar los dedos por su entrepierna, primero un dedo, luego dos, explorando los labios bajo el mallot... y luego la palma de la mano frotándola bien y con fuerza... "A ver, señorita, creo que tiene usted también algún problema de humedad" y diciendo esto, separé la tela del mallot para dejar al descubierto el precioso pubis de Andrea, cubierto por la media rosa, con su pequeña matita de pelo púbico rubio... mientras una mano separaba el mallot, la otra pasaba una y otra vez por su entrepierna, notando el calor el calor del placer... Rasgué las medias y mis dedos buscaron su coñito, para meterse dentro... "Uuuummm - gimió ella" Al sacarlos, se los mostré, los dedos húmedos de sus jugos, y los saboreé...
Entonces Andrea se incorporó... "Ponte de pie en el sofá". Yo así lo hice... Ella, de rodillas erguida, empezó a acariciarme los pechos por encima del body, primero con delicadeza... mirándome a los ojos, y después con rudeza... Me los sacó fuera del body, echándolo a un lado y empezó a lamerlos y chuparlos con fuerza… yo cada vez estaba más húmeda e intentaba acariciarme, pero ella me retiraba la mano de la entrepierna cada vez que lo intentaba... Me puso los pezones durísimos y Andrea se divertía clavando los dientes en ellos... Me vuelve loca.
Siguió un buen rato lamiendo y chapándome los pechos, hasta que decidió que era el momento de pasar a mi coñito… se metió entre mis piernas y empecé a notar su lengua recorriendo mi vagina entera... Me provocó un escalofrío por todo el cuerpo... su lengua buscando todos y cada uno de mis pliegues, saboreándome y luego metiéndose dentro de mi... "Ummm señorita tiene una lengua deliciosa, la ha sacado a su padre" Una de sus manos se metió por el agujero que había hecho en las medias y sus dedos llegaron a mi ano... me lo masajeaba con uno o dos dedos mientras su lengua pasaba una y otra vez por mi clítoris, se me doblaban las piernas, pero no quería parar. Sus dientes se aferraron a mi clítoris y jugaba apretándolo y soltándolo repetidamente... Tras un buen rato así, no pude aguantar más y me corrí sin que ella dejara de saborearme, metiendo su lengua todo lo dentro que podía y con un dedo dentro de mi ano...
-Qué sed tenía - dijo sacando la cabeza de entre mis piernas con una sonrisa de oreja a oreja
Yo me dejé caer en el sofá, con las piernas aún temblando por el placer y con una humedad deliciosa en mi coñito.
-Bueno señorita, ahora déjeme que termine de darle mi masaje especial, ¿quiere? -Claro Eloisa, lo estoy deseando
Le quité el mallot con delicadeza, admirando y besando cada centímetro de su blanca piel, cuello, hombros, brazos, pechos... ni que decir tiene que aquí me entretuve un buen rato, pasando mi lengua una y otra vez por esos pechitos tan deliciosos... Dejé el mallot rosa en el suelo... se veía preciosa, con esas medias rositas, rotas, mostrando sus deditos y su vello púbico...
-Venga, túmbese en la mesa... boca abajo, señorita, por favor...
Andrea lo hizo, se tumbó en la mesa de cristal aplastando sus pechos y dándome su espalda y su trasero ... Os tengo que decir que, yo creo, el mayor placer para Andrea es el sexo anal… tanto oral como con penetración, tanto darlo como recibirlo... a mí también me gusta,,, pero lo suyo es pasión...
Así que me levanté y abrí un cajón de la mesita del teléfono y Andrea sonrió... saqué el consolador blanco y ella lo sabía... Empecé a besar y a pasar la punta de la lengua por toda su espalda, mientras que con la mano derecha magreaba en toda regla el trasero de Andrea... seguí bajando mis besos hasta llegar a la cintura, con ambas manos bajé la cintura de las medias y las dejé justo a mitad de los mulos… qué sexy estaba así. Con dos dedos recorrí toda la rajita del culo de mi amor, hasta encontrar su vagina y luego de nuevo ascender... Me incliné y besé con delicadeza el agujerito del ano, y a continuación, esta vez con la lengua volví a recorrer toda la rajita.
-Que sabor más delicioso, señorita
Continué saboreando esa mezcla de sudor y flujos que había en toda la rajita y luego su ano… pasando la lengua por todo él, rodeándolo... Me incorporé un poco y escupí sobre él, dejando caer un buen chorro de saliva que esparcí con mis dedos... dejándolo todo húmedo... Volví a inclinarme para esta vez apretar con la lengua, separando los glúteos con las manos, e intentando que mi lengua entrara lo más posible dentro de su ano. Metiéndola y sacándola como si fuera un pequeño pene. Me encantaba ver como mi saliva se metía dentro de Andrea, por ese precioso túnel... mientras seguía lamiendo su precioso ano, Andrea no dejaba de gemir… estaba súper excitada... Así que decidí que era el momento, cogí el consolador... eché un buen chorro de lubricante en él y restregué la punta en la abertura. Sin llegar a meterlo...
-¡¡¡Eloisa, o lo metes ya, o diré a mi madre que te despida!!!
Sonriendo empecé a presionar despacio... metiendo la punta del consolador blanco en su culito. Ella arqueó un poco la cintura para que fuera aún más fácil... seguí presionando… y rápido lo saqué por completo… Así con el esfínter un poco dilatado volví a meter mi lengua... ummm… mucho más profundo... otro buen chorro de saliva… y de nuevo el consolador entrando poco a poco ahora más… casi unos 10cm... metiéndolo y sacándolo despacio y moviéndolo a la vez en círculos... De nuevo fuera y de nuevo mi lengua saboreando por dentro a Andrea.
-No va a tener ninguna queja la señorita ya lo verá.
Y de nuevo metí el consolador... esta vez a tope... los aproximadamente 20cm que Andrea tolera sin problemas... metiéndolo y sacándolo rítmicamente. Andrea jadeaba como una loca mientras con una mano la perforaba su culito, con la otra metía tres dedos en su coñito al mismo ritmo que el consolador la notaba totalmente empapada... y tras unos minutos así... un gemido alto y largo delató su eyaculación .... "u La chica se entregó a comerme el chocho lamiéndolo ruidosamente y concentrándose en mi clítoris hinchado. Al momento mis ingles se estremecieron y de mi coño brotaron gotas. Después de varias corridas no me resultó difícil aguantarme el orgasmo, así que con voz bajita la susurré olvidándome por completo de mi marido, "Montemos un 69"
Debo deciros que esta aventura ocurrió al principio de los años ochenta. Todavía sin el síndrome del SIDA y en pleno destape. Llevábamos casados cinco años y queríamos conocer todas las posibilidades del amor físico y del placer, no me arrepiento de lo sucedido, aunque no lo volvería a repetir.
Una tarde y cuando paseábamos por un barrio de mala fama, él me llevó por unas callejas llenas de putillas en cada esquina. Él estaba caliente, muy excitado, diciéndome guarradas al oído. Me pidió permiso para vacilar un poco a las lumis, se lo concedí. Se alejó un poco de mí y se dedicó a pararse ante las chicas. No perdí el tiempo y quise complacerle ya que a mi se me daban mejor las compras que a él.
Me paré delante de una zorrita mulata, jovencita y un poco rellena, con curvas insinuantes y tetas grandes y apretadas. Era bajita y con cara de buena persona, parecía que llevaba poco tiempo en el negocio. Si con alguien tenía que ser, por lo menos yo elegiría mi castigo, la mulatita parecía sanota por lo cual la pedí precio para que se tirase a mi marido mientras yo miraba. Ella aceptó.
Mi Alberto casi alucinaba sin poder hablar, babeante mientras ella nos llevó a un pequeño cuartucho al que se llegaba tras subir unas escaleras mugrientas con olor a meados.
Y allí jodieron mientras yo me excitaba sin poderlo remediar. A la mulata no parecía importarle mi presencia, yo creo que disfrutó con la polla de mi Alberto mientras yo miraba mojando mis bragas. A los cinco minutos mi macho se corrió entre gemidos mientras una vez separados yo me lancé como loca a besarlo ya que mi regalo había sido de su entero gusto. La chica permaneció mirándonos con el chocho lleno de la leche de mi Alberto que permanecía tendido y como muerto con su colita arrugada mientras yo le besaba apasionadamente.
A la mulata debía gustarle la tortilla española, o tal vez era generosa como yo, por eso empezó a acariciarme y a desnudarme olvidando por completo a nuestro común hombre. Estaba tan salida que comprendí en un segundo que una nueva experiencia se habría para mi. Me dejó en pelotas mientras nos revolcábamos juguetonas sobre las sábanas.
- Se te han puesto los pezones de punta, amiga mía - me dijo la chica - . ¿Acaso pretendes pincharme el coño o el chochete?
Mientras decía esas cosas chupaba mis melones con su lengua roja, no pude contenerme y la dije entre suspiros:
- ¡Lámeme donde quieras...! - supliqué - . ¡Sé que nadie lo hará como tú! Sí, sí, delicadamente... ¡Como me estás poniendo...! Me sube un fuego no sé de donde, que se me está enredando en los pezoncillos que me chupas... Más, más... ¡Muérdemelo...! No te importe hacerme daño aunque me lo retuerzas... Mmmm... Me estoy deshaciendo por dentro... Oooooh, ohhhh....
Me sentía despendoladita, dejándome arrastrar por aquella hija tropical de la calle. Mi coñito se había transformado en una boca hambrienta llena de densas humedades. Todo mi cuerpo se hallaba terriblemente ansioso...
Ella soltó mis tetas y agachándose dejó su cara a la altura de mi coñete, se quedó contemplándolo, como estudiándolo. Yo la dije con voz de salida - Venga, bonita cómemelo que estoy a tope.
- No seas impaciente, ¿no ves como tu marido nos mira?
- Me lo estoy posando bomba, preciosas - exclamo él con ojos saltones y relamiéndose. ¡Seguid, seguid!
La chica se entregó a comerme el chocho lamiéndolo ruidosamente y concentrándose en mi clítoris hinchado. Al momento mis ingles se estremecieron y de mi coño brotaron gotas. Después de varias corridas no me resultó difícil aguantarme el orgasmo, así que con voz bajita la susurré olvidándome por completo de mi marido:
- Montemos un "69"... ¡Yo también quiero devorarte el coño! Es un sabor nuevo que necesito conocer.
Ella se abrió de piernas y yo me arrojé a sus profundidades para lamer un coño encharcado y saladito, muy jugoso y fresco.
Nos fundimos en el beso como un solo cuerpo y nos ordeñamos mutuamente hasta alcanzar una corrida explosiva y simultánea que nos dejó para el arrastre. Mi marido el pobre se tuvo que conformar con follarnos abrazadas y pasivas. Se corrió muy pronto y aquella historia acabó.
No fuimos capaces de repetir aquello pero me acuerdo muchas veces de aquella chica y de mi experiencia lésbica... Espero que ella se encuentre bien.
uuuaaaahhhhmmmmm" --- Notaba como mis dedos se impregnaban del fluido cálido.... dejé los dedos dentro de ella,,, igual que el consolador mientras seguía corriéndose al menos 3 minutos... ummm que delicia...
Saqué los dedos y se los mostré totalmente empapados y entre ambas los saboreamos, dándome su lengua de vez en cuando...
-Espero que le haya gustado señorita -Está claro que el tema del polvo es una de tus especialidades Eloisa.